miércoles, 23 de marzo de 2011

Sensibilización

Todo empezó como un juego. Tendría menos de diez años e imaginaba que con mis poderes mágicos podría captar algo que iba más allá de la “fachada” de las personas: esa cara que no refleja la real tristeza, ese gesto que acusa incomodidad, esas palabras que no expresan con sinceridad su sentir.

Así fue como agudicé mi sensibilidad y capacidad de registro. En medio de una atmósfera lúdica, la que me haría sentir que todo ocurría en un ecosistema relajado, sin exigencias ni expectativas pero no por ello obteniendo información menos certera.

Pasados los años comencé a comprobar que si sumaba teoría al asunto podría optimizar más aun el proceso. Validarlo, hacerlo más robusto, con menos aristas de “error” y “vulnerabilidad”.

Una suerte de sistema W.O.P.R.(War Operation Plan Response) mejorado.

Y aquí estamos hoy, en este presente, luego de iniciar el camino del autobuceo y el conocimiento profundo de muchos de los aspectos humanos, percibiendo y registrando potenciales desenlaces, en algunos casos, hasta con meses de anticipación.

Hechos personales y sobre otros que a veces quisiera no tener la capacidad de “ver”, pero que por más que quiera negarlo, veo.

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